México.- En el corazón de la naturaleza, nos transformamos en raíces que se entrelazan, absorbiendo con fuerza los nutrientes del profundo suelo. Este abrazo vital sostiene el constante fluir de la vida.

Renuevo y Caña

Nos erguimos como renuevo y caña, floreciendo en la cuna húmeda que nos otorga el oxígeno necesario para nutrir el vibrante follaje y las copas ramificadas de un antiguo nogal en las montañas.

Semillas de la Tierra

Crecemos como semillas de madre tierra, anclándonos en las profundidades del suelo para llevar el peso de las nueces que nos alimentan, ya sean cafés o marrones.

Brillo en lo Oculto

Brillamos como bulbos en la bóveda de las entrañas, contribuyendo a la formación de troncos robustos que lucen hermosas hojas ovaladas, símbolo de naturaleza y sanación.

Bendición de la Vida

Existimos como cepas de madreselva en cavidades ocultas, bendiciendo la existencia y el milagro de la savia, un tributo al amor y a la divinidad que nos une.

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