Internacional.- El papa León XIV realizó una visita significativa a la denominada ‘Tierra de los Fuegos’, una región italiana que ha padecido durante años la contaminación por desechos tóxicos arrojados por la mafia. Durante este evento, enfatizó la necesidad de un cambio profundo en el paradigma económico para abordar las consecuencias devastadoras que un modelo de crecimiento insostenible ha dejado en la humanidad y el entorno.

Ante aproximadamente 15 mil asistentes en Acerra, el pontífice expresó: “Será un verdadero cambio de mentalidad económica, civil e incluso religiosa lo que edificará el bien que sanará esta tierra y todo el planeta”. Este discurso se inscribe en un contexto de lucha contra la contaminación ambiental que ha asolado la región, afectando la salud y la vida de sus habitantes.

El epicentro de la contaminación

Acerra, un municipio ubicado cerca de Nápoles, se ha convertido en símbolo de los estragos causados por prácticas antiguas de gestión de desechos. Durante décadas, la mafia local ha se ha encargado de enterrar y quemar residuos tóxicos en esta zona, creando un ambiente insalubre y nocivo para la población.

Iniciando su visita, León XIV se reunió con familiares de víctimas y pacientes que sufren enfermedades relacionadas con la contaminación. Este encuentro marcó un momento emotivo antes de que el papa se dirigiera a las autoridades locales, donde criticó fuertemente el modelo económico “individualista” que prioriza intereses particulares a expensas del bienestar colectivo.

Un llamado a la transformación

El sumo pontífice advirtió sobre las implicaciones de un enfoque económico que ha propiciado conflictos y desigualdades, indicando que “está en el origen de la multiplicación de los conflictos” en torno a la lucha por los recursos. A su juicio, este enfoque también está presente en el avance tecnológico que, en lugar de beneficiar al social, ha favorecido los intereses de unos pocos a costa de la mayoría.

León XIV hizo un llamado a forjar alianzas entre individuos, instituciones y organizaciones para promover estos principios en la educación y la sociedad. Instó a los habitantes de la zona a no sucumbir al desánimo y a ser guardianes activos del entorno, rechazando prácticas que agraven la contaminación del aire, el agua y la tierra.

Conciencia ambiental y esperanza

Proponiendo un cambio hacia un sistema menos consumista, el papa concluyó su discurso haciendo un llamado a aprender a ser “ricos de otra manera”, resaltando la necesidad de un enfoque renovado en la relación con la naturaleza.

La catedral de Acerra fue el escenario de relatos sobre el “drama ambiental” de la región, donde el obispo local, Antonio Di Donna, subrayó la historia de cómo la industria del norte envió residuos a esta área desde los años 80. Las consecuencias de esta historia han sido el sufrimiento humano y una crisis de salud pública alarmante.

Por su parte, el alcalde de Acerra, Tito d’Errico, destacó la resiliencia de la comunidad, convirtiéndose en un símbolo de lucha y esperanza frente a la adversidad. En una llamada de unión y progreso, enfatizó que esta región no se rendirá ante sus desafíos.»

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