Internacional.- Un grave accidente minero ocurrió el viernes en la mina Liushenyu, situada en la provincia de Shanxi, China, donde una explosión de gas resultó en la muerte de al menos 90 trabajadores. Las labores de rescate continúan mientras las autoridades investigan este trágico suceso que marca uno de los peores desastres mineros en el país en los últimos años.
El incidente tuvo lugar alrededor de las 19:29 horas del viernes, cuando 247 personas se encontraban trabajando en la mina en el distrito de Qinyuan, de la ciudad de Changzhi. Según informes iniciales, se reportaron 8 muertos, 201 evacuados y 38 atrapados bajo tierra. Sin embargo, las cifras aumentaron rápidamente a medida que se continuaron las búsquedas, alcanzando finalmente un saldo de al menos 90 fallecidos.
Por el momento, los detalles sobre las causas de la explosión siguen siendo escasos. Las autoridades han indicado que las labores de rescate están en marcha y han comenzado a tomar medidas. Un directivo de la empresa propietaria de la mina ha sido detenido para investigar su responsabilidad en el accidente.
El presidente Xi Jinping ha llamado a intensificar las operaciones de rescate y a atender a los heridos. Al mismo tiempo, el viceprimer ministro Zhang Guoqing se trasladó al lugar para supervisar la respuesta a la tragedia.
Un testimonio impactante de uno de los sobrevivientes, Wang Yong, reveló que, al percibir un olor a azufre y humo en el frente de trabajo, alertó a sus compañeros sobre la necesidad de evacuar. Wang también recordó cómo en medio del caos perdió el conocimiento y, tras recuperarse, ayudó a otros a salir.
Los heridos están siendo tratados por exposición a gases tóxicos en hospitales cercanos, donde se ha dispuesto atención psicológica para los sobrevivientes. La Comisión Nacional de Salud ha enviado a un equipo para asegurar que la atención médica sea adecuada y coordinada.
Shanxi, la provincia donde ocurrió el accidente, es conocida como la “capital del carbón” de China, con vastas reservas de este recurso. A pesar de que el sector ha visto una disminución en los accidentes mortales en los últimos años, el elevado índice de siniestralidad aún persiste.
El accidente del viernes ha reavivado los debates sobre la seguridad en las minas y la necesidad de incrementos en las regulaciones para proteger a los trabajadores en este sector.


