Internacional.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se opuso abiertamente a la reciente acusación penal emitida por Estados Unidos contra el exmandatario cubano Raúl Castro, calificándola como una expresión de la histórica injerencia de Washington en otros países.
En declaraciones sobre los cargos presentados contra Castro, quien tiene 94 años, la mandataria subrayó la importancia de la autodeterminación de los pueblos. «La visión injerencista de los Estados Unidos no es nueva; no estamos de acuerdo con esa perspectiva», aseveró.
Sheinbaum puso en tela de juicio el momento elegido para presentar la acusación, considerando que el caso de Cuba respalda eventos ocurridos hace tres décadas: «¿Qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?»
La gobernante enfatizó que estas acciones reflejan una práctica histórica de presión que Estados Unidos ejerce sobre América Latina. Se refirió a las memorias del expresidente mexicano Miguel de la Madrid, destacando que la lucha contra el narcotráfico ha sido utilizada como un pretexto para estas injerencias: «Siempre ha usado el tema del narcotráfico como pretexto para injerencia».
A pesar de su desacuerdo con la acusación, Sheinbaum confirmó que México busca un enfoque de cooperación con Estados Unidos, aunque con un respeto absoluto a la soberanía nacional. «Colaboramos, nos coordinamos, pero operaciones conjuntas en tierra no nos lo permite nuestra Constitución», afirmó acerca de las discusiones sobre seguridad con autoridades estadounidenses.
Además, la presidenta subrayó la importancia de mantener una relación estable con Washington, donde residen millones de mexicanos, sin pasar por alto los antecedentes que han marcado esta relación bilateral. «Siempre vamos a buscar una buena relación, pero no se nos puede olvidar que hay otra intención también en lo que hacen. Es histórico», concluyó.
La reciente reacción de Sheinbaum se produce luego de que el Departamento de Justicia de EE.UU. presentara cargos contra Raúl Castro por presuntamente orquestar el derribo de dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un incidente que resultó en la muerte de cuatro ciudadanos cubanos. En caso de ser hallado culpable, Castro enfrentaría condenas severas, incluyendo cadena perpetua o pena de muerte.


