Internacional.- La ONU advierte que el fenómeno climático de ‘El Niño’ podría agravar la inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe, exponiendo a millones de personas vulnerables a un incremento de la crisis alimentaria debido a la situación climática y el aumento de los precios.
Según la directora regional del Programa Mundial de Alimentos, Lena Savelli, es posible mitigar las crisis humanitarias provocadas por estos fenómenos climáticos extremos. Asegura que, al combinarlos con servicios financieros, se pueden ayudar a comunidades y gobiernos a enfrentar sequías, inundaciones y tormentas.
La FAO, el FIDA y el WFP celebraron una reunión para discutir estrategias de respuesta temprana y cómo fortalecer la resiliencia ante eventos climáticos adversos. Estos organismos han reportado que más de 33 millones de personas padecen hambre en la región, mientras que 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria en niveles moderados a graves. Además, se estima que más de 181 millones de personas no pueden acceder a una dieta saludable.
El fenómeno de ‘El Niño’ también podría agudizar la pobreza en áreas como el Corredor Seco de Centroamérica, afectando la temperatura y patrones de precipitación a nivel regional, alertan las agencias. La Organización Meteorológica Mundial establece que existe entre un 70 y 80 por ciento de probabilidades de que ‘El Niño’ alcance su máxima intensidad hacia finales del año, y prevén un aumento de lluvias en el sur, lo que podría causar inundaciones, mientras que el centro y norte de América enfrentarían déficit de lluvias.
Asimismo, la situación se agrava por los altos precios internacionales de combustible, alimentos y fertilizantes, impulsados por la guerra en Medio Oriente, lo que afecta el poder adquisitivo de las familias y aumenta la presión sobre los sistemas de protección social.
Los organismos internacionales subrayan la necesidad de prepararse adecuadamente ante esta crisis, destacando que aunque los presupuestos disminuyen, las necesidades humanitarias continúan creciendo. Para abordar la recurrente crisis alimentaria, es esencial invertir a largo plazo en las comunidades rurales, fortaleciendo sus capacidades para adaptarse y continuar produciendo alimentos.
En respuesta a esta situación, varios países centroamericanos, con el apoyo de la ONU, han comenzado a implementar planes de acción. Más de 76 mil personas están siendo preparadas con recursos prácticos, transferencias monetarias y asistencia en el seguimiento de las condiciones meteorológicas.


