Internacional.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que Cuba, en crisis prolongada, está solicitando ayuda para mejorar su difícil situación. A través de su red social Truth Social, Trump afirmó que está dispuesto a entablar un diálogo, aunque sus comentarios llegan en un momento en que las tensiones entre ambos países parecen aumentar.
El mandatario subrayó que, a pesar de que ningún miembro del Partido Republicano ha discutido el tema de Cuba con él, considera que el país caribeño es un estado fallido que se encuentra en declive. «¡Cuba está pidiendo ayuda y vamos a hablar!», manifestó.
Trump, quien tiene programado un viaje a Pekín para reunirse con el presidente chino Xi Jinping, aliado de La Habana, intensificó recientemente su postura contra Cuba, reforzando sanciones que afectan a un amplio espectro de personas y entidades que mantienen vínculos con la isla. Estas medidas se centran en los sectores energético, defensivo y financiero, y han incluido restricciones a Gaesa, un importante conglomerado militar cubano.
Además, se destacan las sanciones impuestas a una empresa minera asociada con la canadiense Sherritt, que ha decidido suspender sus operaciones en Cuba. Estas acciones se suman al bloqueo petrolero establecido en enero, cuando Trump insinuó que podría «tomar el control» de la isla rápidamente, incluso sugiriendo la posibilidad de desplegar el portaaviones USS Abraham Lincoln en la región.
Hasta el momento, las pocas reuniones entre funcionarios de ambos gobiernos no han conseguido resultados concretos. Los intercambios enfrentan desafíos, reflejados en las exigencias de Washington, que incluyen preocupaciones económicas y por Derechos Humanos, las cuales han sido rechazadas por La Habana.
En un contexto de creciente tensión, el secretario de Estado, Marco Rubio, anticipó más acciones contra la isla durante su reciente visita al Vaticano, donde se trató el tema de la presión estadounidense sobre Cuba.
Por su parte, Miguel Díaz-Canel, presidente cubano, advirtió que la retórica de Trump, que incluye amenazas de acción militar, representa una escalada peligrosa y que la comunidad internacional debería estar alerta ante posibles violaciones graves.


