Internacional.- La conexión entre Elon Musk y Donald Trump se ha puesto de manifiesto nuevamente en el juicio que enfrenta a Musk contra OpenAI. El multimillonario busca que la empresa parenta de ChatGPT sea sancionada por, según sus afirmaciones, haberse alejado de su propósito inicial como entidad sin fines de lucro.

Durante su segundo día de declaraciones en la corte federal de Oakland, California, Musk llevó sus quejas contra OpenAI, sus cofundadores y Microsoft, argumentando incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto. En este proceso, el abogado principal de OpenAI, William Savitt, recordó al jurado sobre los vínculos cercanos que Musk mantiene con Trump y David Sacks, asesor del expresidente en temas relacionados con inteligencia artificial.

A pesar de que los representantes legales de Musk sostuvieron que esta relación no tiene relevancia en el caso, el jurado podría estar influenciado por esta conexión en su toma de decisiones. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025, Musk ha estado ligado al entorno presidencial, desempeñando un papel asesorial en tecnologías y políticas públicas relacionadas con la inteligencia artificial.

En sus declaraciones, Musk reiteró que su participación en OpenAI se realizó bajo la premisa de que era un esfuerzo benéfico y no con fines de lucro. Sin embargo, la realidad cambió el año pasado cuando OpenAI recibió permiso para transformar su estructura en una corporación lucrativa, manteniendo aún una configuración híbrida.

Durante el juicio, Musk expresó remordimiento por haber invertido 38 millones de dólares en OpenAI, considerándolo una decisión imprudente que contribuyó a la creación de una empresa que ahora vale 800 mil millones de dólares. En un correo electrónico de 2017, Musk se refirió a su inversión como un acto de ingenuidad.

Este jueves, Musk volverá a testificar, enfrentándose a preguntas de los abogados de OpenAI y Microsoft. Además, se espera la declaración de Jared Birchall, su principal asesor financiero, y el experto en seguridad de inteligencia artificial, Stuart Russell, de la Universidad de California Berkeley, convocado por Musk.

La demanda de Musk busca que OpenAI le pague 150 mil millones de dólares, además de exigir el despido de Sam Altman y que la compañía regrese a su estatus original de organización sin fines de lucro.

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