Internacional.- António Guterres, secretario general de la ONU, ha expresado una grave preocupación respecto al cierre del Estrecho de Ormuz, alertando que esta situación podría conducir a una crisis alimentaria mundial, así como a significativas disrupciones comerciales y una crisis energética. Durante una sesión del Consejo de Seguridad dedicada a la seguridad marítima, Guterres enfatizó la necesidad urgente de reabrir esta vía crítica.
La relevancia del Estrecho de Ormuz
Este estrecho es fundamental para el tráfico marítimo global, ya que cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y una porción notable de gas natural y fertilizantes transitan por allí. Guterres instó a los gobiernos a garantizar la libre circulación de barcos y permitir la reanudación del comercio, argumentando que la economía internacional necesita desesperadamente este aliento de vitalidad.
Impactos económicos y sociales
El cierre del estrecho ha comenzado a generar fluctuaciones severas en los mercados de energía y materias primas, así como un incremento en los costos de transporte y seguros marítimos. Guterres señaló que la situación está causando la mayor interrupción en las cadenas de suministro desde la pandemia de COVID-19 y el conflicto en Ucrania. Además, advirtió que los retrasos en la entrega de ayuda humanitaria vital están poniendo en riesgo a las poblaciones más vulnerables, especialmente en África y Asia del Sur.
Marineros y buques afectados
El secretario general también destacó la situación crítica de los marineros, señalando que más de 20,000 se encuentran varados y más de 2,000 buques comerciales están atrapados debido a restricciones en la navegación. Guterres recordó que estos trabajadores son esenciales para el abastecimiento global y su situación debe ser resuelta con urgencia.
Un llamado a la acción internacional
El diplomático reiteró su disposición para mediar en la situación y abogó por un marco de evacuación de emergencia impulsado por la Organización Marítima Internacional (OMI) para ayudar a las tripulaciones afectadas. El secretario de la OMI, Arsenio Domínguez, reafirmó que la libertad de navegación es un principio innegociable y que se deben actualizar las normas para enfrentar las nuevas amenazas en el entorno marítimo.
La situación en el Estrecho de Ormuz es crítica y requiere una respuesta coordinada de la comunidad internacional para evitar una catástrofe alimentaria y humanitaria.


