Internacional.- Un capricho del narcotraficante Pablo Escobar ha derivado en un problema ambiental significativo en Colombia, donde la población de hipopótamos, que desciende de los cuatro ejemplares traídos por él, ha crecido desorbitadamente y se ha convertido en un riesgo para los ecosistemas locales y la seguridad de las personas.
Desde 2022, el gobierno colombiano ha clasificado a estos hipopótamos como especie exótica invasora, y tras varios intentos fallidos de control poblacional, se ha decidido implementar un plan que incluye la eutanasia de al menos 80 individuos. Esto fue confirmado el lunes por la ministra de Ambiente, Irene Vélez, quien subrayó la necesidad urgente de tomar medidas ante el crecimiento incontrolado de esta especie.
La eutanasia se llevará a cabo en la Hacienda Nápoles, antigua propiedad de Escobar, así como en otras zonas donde se ha detectado la presencia de hipopótamos. Se desarrollarán dos métodos de eutanasia, física y química, que iniciarán con la captura y sedación de los animales.
Peligros de los hipopótamos
Estos animales, que pueden pesar entre 1,300 y 3,500 kilogramos, son considerados muy territoriales y agresivos, lo que representa un peligro significativo para comunidades aledañas, incluidas campesinos y pescadores, en particular a lo largo del río Magdalena, el principal del país.
Fallas en el manejo poblacional
La decisión por la eutanasia se tomó tras el fracaso en la reubicación de estos hipopótamos en otros países, debido a la falta de permisos por parte de los gobiernos receptores. La ministra Vélez indicó que la población de hipopótamos presenta problemas de salud derivados de la endogamia, lo que ha limitado las posibilidades de su reintroducción en su hábitat natural.
Desde la declaración del hipopótamo como especie invasora, se había recomendado una reducción anual de al menos 33 ejemplares, cifra que no se ha cumplido. A pesar del plan propuesto, la medida ha sido criticada por activistas que abogan por métodos alternativos, como la esterilización quirúrgica y el confinamiento, para evitar la matanza de estos animales.
La senadora Andrea Padilla expresó su oposición a la planificación del gobierno, proponiendo en su lugar enfoques menos drásticos pero igualmente efectivos, aunque conllevan costos mayores.


