Internacional.- Este sábado, el Parlamento iraquí eligió a Nizar Amedi, político kurdo de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), como nuevo presidente de la República. La elección se llevó a cabo en medio de un boicot por parte de varios bloques políticos y tras múltiples aplazamientos desde las elecciones parlamentarias de noviembre.
Amedi logró obtener 227 votos en la segunda ronda, superando a su rival, Muthanna Amin, quien solo recibió 15 votos. Inicialmente, Amedi había conseguido 208 votos en la primera votación, sin alcanzar el umbral necesario de dos tercios, acuerdo que requería el respaldo de la mayoría del Parlamento, compuesto por 329 diputados.
El boicot fue llevado a cabo por el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y otras facciones que argumentaron la falta de consenso sobre la elección del presidente y señalaron las disputas internas entre los grupos. Esta elección es significativa, ya que el presidente tiene un plazo de 15 días para encargar al principal bloque parlamentario la formación de un nuevo gobierno y la designación de un primer ministro.
Nizar Amedi, ingeniero de formación y nacido en 1968 en Duhok, previamente se desempeñó como ministro de Medio Ambiente y fue parte de los gabinetes de presidentes iraquíes como Jalal Talabani y Abdelatif Rashid. Este último decidió no repetir su candidatura para evitar fomentar divisiones en la política iraquí.
El presidente del Parlamento, Haibat al Halbusi, instó a la coalición mayoritaria, liderada por el grupo chií Marco de Coordinación, a presentar un candidato para el puesto de primer ministro conforme al mandato constitucional. En su mensaje de despedida, el primer ministro saliente, Mohamed Shia al Sudani, expresó su deseo de que se forme un “sólido gobierno de coalición” capaz de afrontar los grandes retos del país.
Irak se encuentra en un delicado momento político, con la formación de su gobierno siendo crucial ante las tensiones entre Estados Unidos e Irán, actores clave en su política y economía. Las relaciones entre estos países también pueden influir en las decisiones del próximo liderazgo en Bagdad.


