Internacional.- Tres exagentes del FBI han llevado a cabo una demanda contra el director de la agencia y el Departamento de Justicia, alegando que fueron despedidos como parte de una represalia ilegal debido a su implicación en la investigación sobre los intentos de Donald Trump por anular los resultados de las elecciones de 2020.

La acción legal se presentó este martes en un tribunal federal de Washington, señalando al director del FBI, Kash Patel, y a la fiscal general, Pam Bondi, como responsables, además de incluir al propio FBI y al Departamento de Justicia en la denuncia.

Los exagentes, Michelle Ball, Jamie Garman y Blaire Toleman, sostienen que sus derechos fueron violados debido a su afiliación política, así como a la falta de debido proceso. Recalcan que están amparados por la Primera y la Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que garantizan la libertad de expresión y protegen contra represalias del Estado.

Los despedidos, quienes contaban con un historial de servicio “ejemplar e intachable”, fueron separados de sus puestos sin previo aviso en octubre y noviembre del año pasado. Su implicación en la investigación que llevó a la acusación formal contra Trump en 2023, donde se le acusó de intentar socavar los resultados electorales y de manejar de manera indebida documentos clasificados, ha sido un punto clave en su demanda.

A pesar de la gravedad de las acusaciones, el caso contra Trump fue finalmente archivado después de su victoria en las elecciones de 2024. La dirección de Patel ha sido objeto de controversia debido al despido de varios agentes por razones que parecen estar vinculadas a sus creencias políticas o a su participación en investigaciones relacionadas con el expresidente.

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