Internacional.- A un mes del inicio de la ofensiva contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel, la premisa de una guerra breve ha sido desmentida por la realidad del conflicto. Desde el 28 de febrero, cuando se lanzó lo que se pensaba sería una operación quirúrgica, el escenario ha escalado a un enfrentamiento abierto con implicaciones regionales complejas.
Un Conflicto Sin Cierre a la Vista
El conflicto, que se suponía duraría «solo dos o tres días» según el presidente Donald Trump, ha entrado en su quinta semana. A pesar de más de 10,000 objetivos atacados, el régimen iraní no solo persiste, sino que ha mostrado resiliencia, incluso después de perder a líderes clave como Alí Jameneí. Esta situación ha llevado a un fortalecimiento del poder en manos de sectores radicales, particularmente la Guardia Revolucionaria.
Un Entramado Regional con Ventajas para Irán
El alcance del conflicto ha trascendido las fronteras de EE. UU. e Irán. Al menos 14 países están ahora involucrados, desde los hutíes en Yemen hasta movimientos en Líbano, lo que ha creado un panorama de guerra por delegación. Este escenario ha incrementado el riesgo de una escalada aún mayor.
Implicaciones Económicas Globales
La guerra está repercutiendo en la economía global, evidenciada por el aumento del precio del petróleo Brent, que alcanzó los 114 dólares por barril. La posible interrupción de rutas cruciales como el estrecho de Ormuz podría generar un impacto energético sin precedentes. Las repercusiones sobre las cadenas de suministro, la inflación y el crecimiento económico son palpables, mientras los mercados enfrentan volatilidad y resurgen temores de estanflación.
Ambigüedad en la Estrategia de EE. UU.
A nivel político, la administración de Biden muestra contradicciones. Aunque se afirma que la guerra está ‘casi concluida’, el despliegue reciente de más de 7,000 tropas indica lo contrario. La posibilidad de una operación terrestre, aunque oficialmente descartada, ya está en el cálculo estratégico.
Desafíos Diplomáticos
Las mediaciones por parte de actores como Turquía y Egipto hasta ahora han sido ineficaces; las posiciones de ambas partes siguen siendo incompatibles. Esto hace que cualquier prospecto de negociación sea cada vez más complicado.
Escenarios Futuros y lecciones Aprendidas
El conflicto ha alcanzado un punto de incertidumbre estructural. Tres posibles rutas se vislumbran: un acuerdo provisional, un estancamiento prolongado o una escalada significativa que incluye operaciones terrestres. Un mes después de la ofensiva, queda claro que la interdependencia del mundo actual convierte los conflictos locales en crisis de mayor escala, reflejando un orden internacional en transición con un multilateralismo debilitado.
Así, mientras se mantiene un enfoque militar, persiste la certeza de que concluir una guerra es siempre un proceso complicado y lleno de desafíos.


