Internacional.- A medida que avanza la investigación del trágico accidente del avión militar ocurrido en Puerto Leguízamo, emergen relatos conmovedores de quienes lograron sobrevivir. Este incidente, que dejó un saldo de 69 fallecidos y 57 heridos, ha capturado la atención del país y del mundo entero.
Uno de los sobrevivientes, el soldado Mauro Peñaranda, compartió su experiencia angustiante tras el siniestro. Desde el Hospital Militar en Bogotá, donde se recupera de diversas lesiones, Peñaranda relató las aterradoras circunstancias que rodearon el vuelo del Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que se precipitó poco después de despegar.
El soldado explicó que la situación comenzó a deteriorarse minutos después de elevarse del suelo, con la aeronave desviándose de su trayectoria y emitiendo ruidos extraños. «El avión traqueaba y se inclinaba hacia un lado», mencionó Peñaranda, quien también destacó la falta de instrucciones claras desde la cabina en esos momentos críticos.
El impacto fue devastador. Peñaranda describió el panorama de caos y desesperación que siguió al choque. «Muchos de los compañeros gritaban y lloraban, suplicando no ser dejados atrás», recordó. En medio de esta confusión, el soldado luchó por encontrar una salida de la aeronave incendiada, sin tener claridad sobre cómo logró escapar.
El testimonio del soldado también tocó el tema del sobrepeso de la aeronave, mencionando que el vuelo transportaba a más de un centenar de soldados y su equipamiento, lo que podría haber contribuido a la tragedia, aunque evitó colocarla como una causa definitiva.
- Atención médica: De los 57 sobrevivientes, 23 están internados en el Hospital Militar de Bogotá, 26 en el Batallón de Sanidad Militar y 8 en hospitales de Florencia, Caquetá.
- Solidaridad local: La reacción de la comunidad fue destacada, ya que vecinos de fincas cercanas acudieron al lugar del accidente, ayudando a trasladar a los heridos en motocicletas a centros médicos.
Las autoridades han identificado a las víctimas y la pérdida de los hermanos Santiago y Daniel Esteban Arias, originarios de Puerto Libertador, resuena profundamente en su comunidad, donde el dolor por su partida es palpable.


