México.- La organización Amnistía Internacional (AI) ha instado a las autoridades de Estados Unidos a llevar a cabo investigaciones exhaustivas y objetivas tras la reciente muerte de 18 mexicanos en operativos migratorios y centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).
AI resaltó que el gobierno estadounidense tiene la responsabilidad de investigar todas las muertes y denuncias de abuso que ocurren bajo la custodia del ICE. La tragedia de estas 18 vidas exige respuestas claras y que se garantice justicia.
Además, la organización enfatiza que todos los estados deben garantizar la vida y la integridad de las personas, sin considerar su estatus migratorio. La muerte de un migrante mexicano en un operativo reciente en Florida ha intensificado esta necesidad de responsabilidad.
Amnistía Internacional también aplaudió la decisión del gobierno mexicano de presentar quejas formales ante el Departamento de Justicia de EE.UU. en relación con estos trágicos incidentes. Se recuerda que la protección de la vida y derechos de los migrantes es un deber fundamental, irrespective de su situación legal.
Condiciones inaceptables en los centros de detención
La organización ha documentado múltiples violaciones a los derechos humanos dentro de los centros de ICE, incluyendo:
- Detenciones arbitrarias
- Condiciones de detención insalubres
- Falta de atención médica adecuada
- Obstáculos para acceder a representación legal
- Aislamiento prolongado y privación del sueño
- Tratos crueles e inhumanos
Esta situación crítica se agrava con el reciente aumento de muertes de migrantes durante operativos, lo que ha generado un escrutinio más intenso sobre las operaciones de ICE. En días recientes, otros dos hombres perdieron la vida debido a disparos de agentes de ICE, aumentando la presión sobre las autoridades para que se tomen medidas adecuadas.
El gobierno mexicano, además de presentar denuncias, ha solicitado que las Naciones Unidas recojan información sobre estas muertes. La presidenta Claudia Sheinbaum también ha hecho un llamado a las autoridades estadounidenses para que no se criminalice la migración y se respeten los derechos humanos de todas las personas.


