México.- Los grupos del crimen organizado en México están ajustando sus métodos para atraer a jóvenes, especialmente a adolescentes de entre 13 y 16 años. Organizaciones civiles en Jalisco han documentado este fenómeno alarmante, donde las promesas de empleos atractivos y bien remunerados se utilizan como señuelo para reclutar menores.
Virginia Ponce, integrante del colectivo de familiares de desaparecidos Manos Buscadoras, comentó que cada vez son más las familias que reportan la desaparición de sus hijos, atraídos por ofertas engañosas de trabajo. La triste realidad es que muchos de estos adolescentes caen en manos del crimen organizado en una etapa vulnerable de sus vidas.
Recientemente, se han reportado casos de adolescentes desaparecidos en Guadalajara y Puerto Vallarta, unidos por la oferta de trabajos temporales que aparentan ser inofensivos. Según Ponce, los reclutadores logran seducir a los jóvenes con promesas de ingresos que pocas familias pueden igualar.
Las autoridades también han identificado esta tendencia preocupante. Juan Pablo Hernández, Secretario de Seguridad de Jalisco, señaló que en el último mes se han documentado numerosas desapariciones de menores, con 43 casos en el periodo de un mes. Muchos de estos jóvenes son abordados por personas cercanas a su círculo social, lo que complica aún más la situación.
La táctica de los criminales a menudo incluye invitaciones provenientes de amigos o familiares, llevando a los adolescentes a tomar decisiones precipitadas. El profesor en análisis de datos, Víctor González Romero, advirtió sobre la creciente cantidad de cédulas de desaparición, que reflejan el nivel de riesgo al que se enfrentan estos jóvenes.
Los reclutadores no solo actúan en redes sociales, sino que también operan en plazas comerciales, restaurantes y otros espacios públicos, lo que aumenta la exposición de los adolescentes a estas ofertas peligrosas. Jonathan Ávila, coordinador del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, destacó que estas tácticas revelan la profunda penetración del crimen organizado en la sociedad jaliscienses y el temor que sienten muchos ciudadanos.
Este preocupante panorama subraya la urgencia de tomar medidas efectivas para proteger a los adolescentes y desmantelar las redes de reclutamiento del crimen organizado, que siguen buscando nuevas formas de atraer a los más jóvenes hacia actividades ilícitas.


