Por: Dra. Miriam Josefina Vega Astorga

En Sinaloa, como en muchos estados del país, el término participación ciudadana suele emplearse con mayor fuerza cuando se acerca un proceso electoral. Escuchamos en radio, televisión y ahora en medios digitales, toda una campaña para que las y los ciudadanos, mayores de 18 años, acudan a las urnas y elijan por el futuro de su Estado, municipio o país, según sea el caso.

Sin embargo, es preciso recordar que la participación ciudadana no es exclusiva de estos procesos democráticos, aunque si es un elemento importantísimo para la democracia, porque la participación ciudadana, como la democracia, se construyen en la vida cotidiana, esto es, en los hogares, en las calles, las escuelas, las comunidades y en los espacios digitales donde decidimos involucrarnos.

En los últimos meses, Sinaloa ha sido testigo de acciones que ejemplifican cómo las y los ciudadanos podemos participar activamente en la lucha de un bien común, un ejemplo de esto son las acciones realizadas por la defensa de Ohuira, en Topolobampo, municipio de Ahome, en donde, como bien sabemos, habitantes de comunidades indígenas, pescadores y colectivos ambientalistas han hecho visible las inconformidades y oposición de las comunidades cercanas a la construcción de una planta de amoniaco, pues la puesta en marcha de dicha planta afectaría manglares, la actividad pesquera y la vida natural del lugar, así como sus alrededores.

Pero antes de la intensificación de estas acciones ciudadanas, en Culiacán, Mazatlán y en otros municipios, grupos colectivos y ciudadanía también han realizado actividades donde se ha demostrado la importancia de la participación de todas y todos en la exigencia por el respeto a derechos universales como el derecho a un lugar seguro para vivir.

Dentro de estos ejemplos se podría mencionar las marchas convocadas por la paz y la exigencia al cese de la violencia en el municipio de Culiacán y todo el estado, así como, en Mazatlán, son ejemplo las manifestaciones convocadas por madres buscadoras que, como en todo el país, exigen apoyo y resultados a las denuncias por desapariciones de sus seres queridos. Otros casos en Mazatlán, han sido la defensa por los árboles y los manglares en el arroyo Jabalines que motivó acciones culturales que involucran a la sociedad y un cambio en las decisiones estatales y municipales respecto a la poda de esta especie.

Pero, así como no podemos limitar la participación ciudadana al acto de asistir a las urnas y emitir su voto, tampoco debemos encasillar la participación ciudadana únicamente a las manifestaciones colectivas como las marchas, plantones y tomas de calle que, si bien nos demuestran la importancia de la organización y nuestra contribución en actividades ciudadanas, no pueden ni deben ser las únicas que se realicen y visualicen en nuestra sociedad.

Creo, firmemente que, como decía al inicio, la participación ciudadana también se construye en muchas otras pequeñas acciones de la vida cotidiana que pueden tener un impacto significativo en la colectividad, como asumir desde nuestros hogares la responsabilidad de reciclar y atender el llamado a reducir bolsas de plástico que tanto contaminan, pues si no apoyamos estas acciones en la vida diaria, ningún programa de reciclado escolar, por ejemplo, ni ninguna ley antiplástico, tendrán un efecto real en Sinaloa.

Lo mismo pasa sino aplicamos en casa, en escuelas y oficinas acciones para el cuidado y reciclado del agua; sino salimos a barrer nuestra banqueta para juntar la basura que se acumula en nuestras calles, tapando coladeras en épocas de lluvia y aportando a la contaminación de playas, ríos y mares. Y si tocamos el tema de la conectividad, si no asumimos con responsabilidad la difusión de información verídica, de fuentes confiables, y así evitar la propagación de desinformación que poco a poco afecta en lo colectivo.

Estas, quizá pequeñas y primeras acciones de participación, pueden tener gran impacto en la colectividad, son otras formas de involucrarse y exigir cambios que se pueden traducir en políticas públicas para el beneficio de todas y todos, porque la construcción de ciudadanía se sostiene en un involucramiento activo, constante y en todos los espacios, ahí es donde se puede encontrar el verdadero motor de transformación social, no sólo en las votaciones para la elección de los próximos dirigentes políticos, y, creo, no sé ustedes, que ese es el verdadero reto que tenemos las y los sinaloenses: transformar la participación en un hábito cotidiano que impulse cambios de fondo para que estos sean reales.

El agradecimiento. Para usted, que me lee, para quienes han abierto y hecho posible este espacio, así como para mis pares académicos que han confiado en mi trabajo y hoy, en mi etapa de maternar, me cobijan y apoyan en mi reciente faceta y rol de académica-mamá.

La felicitación. 1.- Para Raquel Zapien Osuna, Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales, UAS Mazatlán, periodista y fundadora de SonPlayas, periodismo ambiental, por su nombramiento, el pasado 04 de julio, como presidenta del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción de Sinaloa. 2.- Para la generación 2022-2026 de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, que el pasado 11 de julio tuvieron su fiesta de graduación y hoy reciben oficialmente sus documentos como egresados. Gracias por elegirme como su madrina, ha sido todo un honor coincidir en aula con ustedes.

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