Internacional.- La familia de Lorenzo Salgado, un migrante mexicano que perdió la vida tras ser baleado por un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Houston, Texas, continúa sin recibir su cuerpo, según lo denunciado por la organización LULAC.
El trágico incidente ocurrió cuando Salgado, acompañado de tres compatriotas, fue interceptado por agentes de ICE mientras se dirigía al trabajo. Antes de ser trasladado al hospital Ben Taub, los funcionarios le quitaron su identificación, teléfono y el vehículo que estaba conduciendo, lo que complicó la identificación del fallecido.
El hospital tuvo que registrar a Salgado como “John Doe”, un término utilizado en Estados Unidos para aquellas personas cuya identidad no se conoce en el momento de su ingreso. Un activista de LULAC, Juan Proaño, informó que las autoridades médicas no confirmaron su muerte hasta más de 24 horas después del incidente, a pesar de requerir datos biométricos de su familia para hacerlo.
LULAC ha señalado que el centro de salud exige que un familiar autorizado reclame el cuerpo, pero la situación se complica ya que la esposa de Salgado, cuya identidad no ha sido revelada, es también migrante y carece de estatus legal en el país. La organización está colaborando con abogados para que uno de sus hijos pueda gestionar la reclamación.
Proaño enfatizó que Salgado merece un funeral y reiteró la importancia de preservar toda evidencia relacionada con su muerte, así como la devolución de sus pertenencias, incluido el vehículo confiscado. Los otros ocupantes del automóvil, su hermano Víctor Salgado Araújo y compañeros de trabajo, fueron detenidos durante el operativo de ICE.
La familia de Salgado, junto a un grupo de legisladores y activistas, ha pedido una investigación exhaustiva y transparente sobre las circunstancias que llevaron al disparo del agente. El Departamento de Seguridad Nacional ha anunciado la apertura de una pesquisa interna sobre el caso.
Las autoridades han argumentado que el agente disparó en defensa propia tras alegar que Salgado intentó arrollarlo con su vehículo. Este incidente se suma a una serie de otros casos recientes, donde al menos seis personas han fallecido este año por disparos de agentes migratorios en Estados Unidos.


