Internacional.- La reciente derrota de EE.UU. contra Bélgica, 4-1, remite a antiguos conceptos de justicia y responsabilidad presentes en la mitología griega. En esta cosmovisión, el ejercicio del poder conlleva una obligación de mantener el orden y la justicia, conceptos que trascienden el tiempo y encuentran relevancia en la actualidad.

Según la mitología, los dioses, incluidos Zeus, símbolo de autoridad, y figuras como Themis y Dike, guardianes del orden y la ley, eran responsables de garantizar que la justicia prevaleciera entre mortales y divinos. La hybris, o desmesura, era considerada uno de los peores pecados, pues refería a la creencia de que el poder eximía de rendir cuentas.

La lección es clara: el abuso y la corrupción, lejos de ser meras fallas personales, amenazan el orden colectivo y son motivo de castigo. En el contexto de la política y el deporte, la arrogancia de líderes como Trump e Infantino resalta la necesidad de una vigilancia constante sobre quienes tienen poder.

La noche de la derrota de EE.UU. resuena como un eco de esta enseñanza milenaria. Para restaurar la justicia deportiva, no solo es imperativo reflexionar sobre el resultado del partido, sino también exigir la renuncia de Infantino, quien todavía ocupa la presidencia de la FIFA. Solo así podrá empezarse a restablecer el orden y la integridad que el fútbol merece.

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