México.- En la Ciudad de México, ser repartidor de comida se convierte en una verdadera prueba de resistencia durante los partidos del Mundial. Esquivar el intenso tráfico, lidiar con cierres viales y cumplir con los tiempos de entrega marcados por las aplicaciones son solo algunas de las tareas que enfrentan estos trabajadores en un contexto de celebraciones futbolísticas.

De acuerdo con Patrick Jobson, director de operaciones de DiDi Food en América Latina, la demanda ha alcanzado cifras récord con un aumento superior al 12% en comparación con el año anterior. Ante este crecimiento, más de 15 mil nuevos repartidores se han sumado a la plataforma para atender a una población que celebra y ordena comida con fervor.

Jobson subrayó que la estrategia de DiDi Food se centra en maximizar las ganancias de los repartidores, no solo a través de tarifas, sino también mediante mejoras tecnológicas. La app ha incorporado programas especiales y herramientas logísticas que buscan optimizar la experiencia del repartidor y disminuir sus tiempos de espera.

Sin embargo, a pesar del incremento en la cantidad de repartidores y las iniciativas implementadas, la realidad diaria de estos “riders” se encuentra marcada por la precariedad y la constante amenaza de peligros. Uriel, un repartidor con apenas cinco meses de experiencia, comparte que para él, el salir de casa tras una discusión es un mal presagio, reflejando la incertidumbre que vive cada jornada.

Mientras tanto, las tensiones aumentan cuando eventos como cambios de horario por tormentas eléctricas trastocan aún más la dinámica de trabajo. A pesar de la creciente actividad, Paola, con ocho años de experiencia en el sector, advierte que la euforia no se traduce necesariamente en mayores ingresos, ya que muchos clientes olvidan dejar propina.

Además, Paola, quien lidera la colectiva “Ni Un Repartidor Menos/Ni Una Repartidora Menos”, denuncia la grave situación de seguridad, donde el reparto se ha calificado con un riesgo laboral de cuatro sobre cinco, afirmando que solo dos de más de 600 compañeros fallecidos en el desempeño de su labor han recibido justicia.

Durante una reciente jornada de trabajo junto al repartidor Marco Alexis, se evidenció la frustración de los retrasos, como la espera de diez minutos en un callejón debido a la falta de respuesta de una clienta. Marco detalla que es común que en estos escenarios, una vez que se cancela un pedido, los repartidores suelen regalar la comida a personas en situación de calle.

Así, los repartidores de la capital siguen batallando entre la precariedad y los peligros, donde cada entrega se convierte en una lucha por el sustento, en medio de una atmósfera de celebración mundialista. La verdadera satisfacción para ellos radica en regresar a casa, sanos y salvos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí