Internacional.- Rafi y Ashraf son un ejemplo inspirador de cómo el amor supera cualquier barrera. Un judío y un árabe musulmán israelí han sabido construir un hogar y una familia, desafiando los estándares sociales y prejuicios que aún prevalecen en su entorno.
Raphael Eppler-Hattib, de 65 años, y Ashraf Hattib-Eppler, de 55, se unieron no solo por su amor, sino por el deseo de crear un espacio seguro para ambos. Rafi, que trabaja como gerontólogo y asesor, es hijo de una sobreviviente del Holocausto. Ashraf, un peluquero talentoso, se dedica a apoyar a mujeres con cáncer, ayudándolas a recuperar la autoestima a través de su trabajo.
Ambos tuvieron matrimonios previos con mujeres, enfrentándose a un camino de autodescubrimiento y aceptación personal en una sociedad donde la homosexualidad enfrenta serios tabúes. Ashraf, quien fue padre soltero tras su divorcio, encontró en Rafi a alguien con quien formar una familia, algo poco común para los hombres árabes que viven su sexualidad de forma abierta.
“La manera natural en que vivía su orientación sexual me impactó”, señaló Rafi, reflexionando sobre lo que los unió. Sin embargo, a pesar de la aceptación de sus madres, la familia de Ashraf rompió la comunicación durante tres años tras la publicación de sus fotos de boda en redes sociales.
Hoy, Rafi y Ashraf residen en Haifa junto a su hijo adoptivo Moran y Toy, una perrita rescatada en medio de la crisis tras los recientes ataques del 7 de octubre de 2023. Con una mezcla de música árabe y británica, esta pareja sigue demostrando que el amor puede construir puentes entre culturas y trasfondos distintos.


