Paredones, Ahome.- Lo que comenzó como una búsqueda de ingresos para sostener a sus familias terminó convirtiéndose, según denuncian varios pescadores del campo pesquero Paredones, en motivo de confrontación dentro de su propia organización.
Un grupo de trabajadores asegura haber sido separado de la cooperativa pesquera Eustaquio Urías después de aceptar empleo en la planta de fertilizantes que se construye en Topolobampo, situación que, afirman, ha provocado divisiones entre compañeros de toda la vida.
Los afectados relatan que la decisión de incorporarse al proyecto industrial surgió ante la incertidumbre económica que enfrenta actualmente la actividad pesquera, caracterizada por temporadas irregulares y capturas cada vez menos rentables.
“Muchos tuvimos que buscar otra opción porque la pesca ya no garantiza el sustento de una familia durante todo el año”, comentó uno de los trabajadores, quien pidió mantener su identidad en reserva.
Según los testimonios recabados, el conflicto ha ido más allá de una diferencia de opiniones sobre la planta. Los pescadores aseguran que existe un ambiente de tensión entre quienes apoyan el proyecto como fuente de empleo y quienes mantienen una postura contraria a su operación.
Los denunciantes sostienen que varios socios fueron retirados del padrón de la cooperativa tras incorporarse a labores relacionadas con la construcción y operación de la planta, aunque aseguran que nunca recibieron una explicación formal sobre las razones de esa decisión.
Además de la pérdida de los beneficios que obtenían como integrantes de la organización, afirman que han enfrentado señalamientos dentro de la comunidad por trabajar en una empresa que ha sido objeto de protestas y manifestaciones en la región.
Para quienes decidieron emplearse en el proyecto, la principal motivación ha sido la estabilidad económica. Destacan que los salarios periódicos y las prestaciones laborales representan una oportunidad difícil de encontrar actualmente en el sector pesquero.
El caso refleja la complejidad social que rodea al proyecto de fertilizantes en Topolobampo. Mientras algunos habitantes consideran que la planta puede convertirse en una fuente de desarrollo y empleo para la región, otros mantienen preocupaciones relacionadas con el impacto ambiental y el futuro de las actividades tradicionales.
En medio de ese debate, pescadores que durante años compartieron la misma actividad productiva aseguran que hoy enfrentan diferencias que han terminado por fracturar relaciones dentro de sus propias comunidades.
Hasta ahora no existe una postura pública de la dirigencia de la cooperativa respecto a las acusaciones realizadas por los trabajadores, quienes insisten en que su único objetivo es conservar su derecho a trabajar sin sufrir consecuencias por la decisión que tomaron.


